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    Especial con motivo de los días de Hach (rechazo a los ateos)

    Especial con motivo de los días de Hach (rechazo a los ateos)

    El gran congreso del Hach (la peregrinación mayor) es símbolo de la unidad y simpatía de los musulmanes en el mundo. En esta masiva reunión, los musulmanes, de todas las etnias, lenguas, desde distintos puntos del mundo llegan a la tierra sagrada de La Meca, y allí se unen en el monoteísmo.

    La obligación de Hach, además de las incomparables dimensiones espirituales que causan el crecimiento, tiene importantes aristas políticas. La multimillonaria cita de los musulmanes de todo el mundo en La Meca durante el Hach puede mostrar la orientación de la comunidad islámica en las dimensiones políticas y el poderío de los musulmanes.

    Rechazar a los ateos es una de las mejores prácticas de los musulmanes durante el Hach para mostrar su postura ante el ateísmo y los ateos. Rechazar a los ateos es un mandato coránico que urge a los musulmanes a evitar a sus enemigos y cortar su relación con ellos. En varias aleyas del Corán, además de reprochar el ateísmo y los ateos y recordarles su nefasto destino, se enfatiza en la necesidad de romper el vínculo con los ateos y expresarles repudio.

    El monoteísmo significa creer en un único Dios y en que nada ni nadie en el mundo, aparte del único Dios, es la fuente de cualquier obra. El ateísmo está en contra del monoteísmo. El ateísmo significa creer en poderes ficticios. Como leemos en la aleya 23 de la sura La arrodillada (Al Yacia):

    Y ¿qué te parece quien ha divinizado su pasión a quien Alá ha extraviado a sabiendas, sellando su oído y su corazón, vendando sus ojos? ¿Quién podrá dirigirle luego de Alá? ¿Es que no os dejaréis amonestar?

    Un dios también puede ser una piedra artificial fabricada por el hombre, como los dioses Al-Lat y Hobal, que eran adorados en el tiempo del Profeta del Islam en Hiyaz. Un dios también pueden ser los soberanos rebeldes y los poderes ilegítimos que gobiernan las sociedades humanas, llamados por el difunto fundador de la República Islámica, el Imam Jomeini, “los nuevos ídolos”.

    El peregrino de la Kaaba gira por el eje del monoteísmo y rechaza a los ateos y a todos los ídolos para unirse a la comunidad de Mohammad (la paz sea con él). El ritual del Hach se considera una adoración política- social y requiere la mejor y más efectiva forma de rechazo a los ateos. La aleya 3 de la sura El arrepentimiento (At taueba) dice:

    Proclama de Alá y Su Enviado, dirigida a los hombres el día de la peregrinación mayor. «Alá no es responsable de los asociadores, y Su Enviado tampoco. Si os arrepentís será mejor para vosotros. Pero, si volvéis la espalda, sabed que no escaparéis de Alá». ¡Anuncia a los infieles un castigo doloroso!

    La hermosa demostración de “rechazar a los ateos” durante el Hach muestra el dinamismo de la comunidad del Islam en la esfera política y su profundo reconocimiento respecto al ateísmo. Además, la tierra de Mena es el mejor lugar para rechazar al ateísmo y a los ateos. Mena es al mismo tiempo la tierra del amor y la tierra del rechazo. Por un lado, esta tierra recuerda el amor divino de un humano como el profeta Abraham expresaba a Dios y, por otro lado, es la tierra donde Abraham (la paz sea con él) lanzó piedras contra el diablo para alejarlo de sí mismo. Entonces, Mena es el lugar adecuado para expresar amor y afecto por Dios y también odio y condena a los enemigos de Dios, y en cuanto a la política tiene en su cabeza a Estados Unidos y el régimen usurpador israelí.

    El Imam Jomeini, el fundador de la República Islámica, quien reavivó el ritual de “rechazar a los ateos” durante la peregrinación de Hach, afirmó: “Debemos romper los ídolos con gritos, invitaciones, manifestaciones, denuncias y vivas agrupaciones en la congregación musulmana en La Meca, y rechazar a los diablos, que tiene por cabeza al Gran diablo, para así cumplir con el Hach de Abraham”.

    Los métodos para rechazar a los ateos pueden llevarse a cabo de diferentes maneras, conforme a los principios y condiciones islámicas de la época, pero el punto importante es que no se debe cambiar el principio de su concepto religioso y político. Rechazar a los ídolos y a la idolatría, y expresar odio respecto a los ateos y los enemigos del Islam, así como condenar las políticas hostiles y conspirativas y sus actos opresivos y agresivos son pilares esenciales del acto de rechazar a los ateos.

    Por ejemplo, en el séptimo año después de la emigración y basado en el Tratado de Hudaybiyyah entre el Profeta y los idólatras de La Meca, el Profeta Muhammad (P) se dirigió a La Meca junto con dos mil musulmanes. Allí, los musulmanes giraron por la Kabaa de manera gloriosa. Ellos gritaban consignas para mostrar el poder de los musulmanes ante los ateos. Luego, el propio Profeta (P) pidió claramente a Dios la derrota y eliminación de los ateos.

    En torno a los métodos para rechazar a los ateos, el Imam Jomeini considera que cada época y tiempo requiere sus propios métodos ya que, de hecho, cualquier método no es aplicable en todas las épocas, sino que se debe aplicar el método apropiado según las circunstancias y condiciones de la época. En su opinión, “rechazar a los ateos es uno de los pilares del monoteísmo y figura entre las obligaciones políticas del Hach, por tanto, se debe practicar durante el Hach en forma de manifestaciones y marchas magnificas”.

    De acuerdo con el Imam Jomeini, la participación en la ceremonia de rechazar a los ateos es deber de todos los que asisten a la peregrinación del Hach, donde todos los peregrinos, ya sean iraníes o no iraníes, están invitados a participar en cada una de las ceremonias para rechazar a los ateos y, al mismo tiempo, sean advertidos de las discordias que pueden sembrar los enemigos. El Imam Jomeini (Qué en paz descanse) dice: “En las marchas, el rechazo a los ateos se debe realizar con altos gritos y con la participación popular de tal modo que el mundo pueda escuchar la voz de la opresión de los musulmanes y de los pueblos del mundo bajo el dominio de los súper criminales”.

    Otra característica de la ceremonia para “rechazar a los ateos”, conforme el punto de vista de Imam Jomeini, es que el repudio debe ir acompañado de gritos y una demostración de poder que reflejen la fuerza, el poderío y la autoconfianza de los musulmanes, amenacen a los ateos agresivos y, por último, avive la esperanza de la liberación en los corazones de los oprimidos del mundo.

    Desafortunadamente, el gobierno saudí, que es el principal patrocinador del régimen sionista y EEUU en la región, no cree en el deber de rechazar a los ateos y no lo lleva a cabo durante los rituales y en los días de Hach.

    Este gobierno no solo no apoya a los musulmanes oprimidos del mundo, incluidos los palestinos, sino que, a través de su cooperación para crear grupos terroristas, como el Daesh, y su pleno apoyo a ellos, ha incendiado en los últimos años el fuego de la discordia y el conflicto entre los musulmanes. De hecho, hace más de cuatro años que los aviones y misiles saudíes atacan y asesinan a un país musulmán como Yemen por motivos infundados. Entonces ¿Cómo se puede esperar que el cruel tirano Al Saud, que es cómplice de los arrogantes, rechace a los ateos?

    La tragedia de la matanza de los peregrinos en la Kaaba y en Mena, durante el ritual de rechazo a los ateos en 1987 por el régimen de Al Saud nunca se borrará de la memoria histórica. La tragedia de Mena acaecido en 24 de septiembre de 2015 es un ejemplo de la negligencia y la enemistad del régimen wahabí de Al Saud, que se autoproclaman servidores de los santuarios sagrados, respecto a los peregrinos de Hach.

    Este año, el gobierno wahabí de Al Saud ha advertido y amenazado con enfrentar cualquier celebración del ritual de rechazo a los ateos.

    Una vez más, nos referimos a las palabras de Imam Jomeini en reacción al sangriento incidente de 1987, en el que además de señalar la ineficacia de Al-Saud para gestionar el Hach, declaró en un mensaje: “El gobierno de Al-Saud preparó el terreno para su propio escándalo… si quisiéramos demostrarle al mundo musulmán que los actuales servidores de la Kaaba no merecen recibir a los soldados e invitados de Dios, y que no hacen nada más que servir a Estados Unidos e Israel y ofrecerles las riquezas de su país, no podríamos expresarlo tan  perfectamente ... y no tendríamos tanto éxito como los irresponsables funcionarios del gobierno saudí actuaron con tal crueldad y brutalidad” en Mena.

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