La Fiscalía nacional de Chile investiga 26 muertes producto de la represión gubernamental contra manifestantes desarmados y de personas civiles, una de las cuales recibió una golpiza por parte de Carabineros en plena vía pública.

08 marzo 2019

La condición de la mujer en la visión general del Islam

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El Islam reconoce al hombre como el comprador y a la mujer como la propietaria de las mercancías necesarias. A los ojos del Islam cuando la pareja casada vive junta, es el hombre quien se debería considerar el beneficiario y hacerse cargo de los gastos familiares.

El hombre y la mujer no deberían olvidar que en materia de amor les son asignados dos papeles diferentes. La unión será estable, firme y armoniosa, solamente cuando ambos obren dentro de sus funciones naturales.

Como primera cuestión, el Santo Corán no es solamente una colección de leyes. No contiene simplemente una serie de fríos mandamientos y leyes sin comentarios. El Corán contiene tanto leyes como relatos, tanto la exhortación como la interpretación de la creación e innumerables materias. Precisamente como el Corán pone normas de acción en forma de leyes en algunas ocasiones, también así comenta sobre la existencia y el ser. Explica los secretos de la creación de la tierra y el cielo, las plantas, los animales y la humanidad, los secretos de la vida y la muerte, la grandeza y el sufrimiento, el crecimiento y la decadencia, la riqueza y la pobreza.

El Corán no es un tratado de filosofía, pero ha expresado explícitamente sus puntos de vista relativos a los tres tópicos básicos de la misma: el universo, la humanidad y la sociedad. El Corán no solamente enseña sus leyes a los creyentes y no solamente exhorta y aconseja, sino que también dota a sus seguidores con un pensamiento particular, una particular visión del mundo, por medio de su interpretación de la creación. El fundamento de todos los mandamientos relativos a cuestiones sociales, como por ejemplo, la propiedad, el gobierno, los derechos familiares, etc., se encuentra en esta misma explicación que el Corán da de la creación y de las cosas del mundo.

Hemos creado a la mujer de la naturaleza del hombre y de la misma esencia que la del hombre.
«...Quien te creó de un solo ser, del que creó a tu cónyuge» (4:1)

No hay vestigios en el Corán de que se encuentre en algún Libro sagrado que la mujer fue creada de una especie inferior a la del hombre, que ello le dio a la mujer el carácter de parásito o que la cónyuge de Adán fue creada de un parte tomada de su cuerpo. Además, en el Islam no hay una visión despectiva de la mujer respecto a su naturaleza y constitución innata.

En cualquier parte que el Corán describe la cuestión de la tentación de Satán, usa el pronombre en la forma dual (refiriéndose a dos personas). Dice «Satán les tentó» (7:20).«Así les condujo por medio del engaño» (7:22)

De esta manera, el Corán refuta firmemente la concepción equívoca que prevaleció en cierta época y que aún se encuentra en ciertas partes y entre cierta gente de este mundo, librando a la mujer de la acusación de ser la tentación y un instrumento del demonio.

El Corán, por otra parte, ha dejado explícitamente claro en un gran número de aleyas que la vida se recompensa después de la muerte y que la proximidad a Dios no depende del sexo sino de la fe y las obras realizadas, no importando si son de hombres o mujeres. Por cada gran hombre piadoso el Corán menciona a una gran mujer piadosa junto a él. Las esposas de Adán e Ibrahim (Abraham) y las madres de Musa (Moisés) e Isa (Jesús), son mencionadas con gran estima. Aunque el Corán se refiere a las esposas de Nuh (Noé) y Lut (Lot) como indignas de sus maridos, no ignora a la esposa del Faraón como una mujer distinguida bajo el control de un hombre detestable. Se puede decir que el Corán busca intencionadamente mantener un equilibrio en sus relatos y el papel dirigente en ellos no está limitado al hombre.

En la historia del Islam hay muchas mujeres piadosas y distinguidas. Pocos hombres capaces pueden alcanzar el alto status de Jadiya (la primera mujer del Profeta y la esposa más querida). Fue la primera persona que creyó en él como profeta y le dio un firme apoyo en los difíciles años iniciales en su misión, y ningún hombre excepto el Santo Profeta y Alí logran la condición de Fátima Zahra, hija del Santo Profeta.

El Islam no hace ninguna diferencia entre el hombre y la mujer en el trayecto de este mundo hacia al-Haqq (la Verdad, es decir, hacia Dios). La única diferencia que el Islam hace es en el viaje de al-Haqq hacia este mundo, en la vuelta hacia la especie humana trayendo el mensaje profético, reconociendo al hombre como más apropiado.

«El amor de las mujeres es uno de los principios éticos de los profetas»

El Islam considera el matrimonio sagrado. El último Profeta acostumbraba a decir: «Yo aprecio tres cosas: el perfume, las mujeres y la oración».

Bertrand Russell dice: «En todos los códigos de conducta moral aparece un tipo de aversión a las relaciones sexuales, excepto en el Islam. El Islam ha dispuesto regulaciones y limitaciones con respecto a esta relación por razones sociales pero nunca las ha considerado abominables o impuras».
Otra opinión denigrante sostenida sobre la mujer se refiere a que es solamente un medio para dar a luz hombres y que fue creada para los hombres.

Estas ideas nunca se pueden encontrar en el Islam, donde se explican nítidamente los fundamentos de la causa final y se dice claramente que la tierra y el cielo, las nubes y los vientos, las plantas y los animales, todo ha sido creado para el hombre. Pero nunca dice que la mujer ha sido creada para el hombre. El Islam dice que el hombre y la mujer fueron creados el uno para el otro:

«Ellas son una vestidura (protección) para vosotros y vosotros una vestidura para ellas» (2:187)
De lo que se ha dicho arriba queda claro que, tanto desde el punto de vista filosófico como desde la explicación de la creación de la naturaleza, el Islam no sostiene ninguna idea despectiva ante las mujeres.

Prof. M. Mutahhari