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31 enero 2019

Detención de Marzie Hashemi, una clara violación de EEUU a los derechos humanos

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Estados Unidos siempre se ha alegado defensor de los derechos humanos y ha acusado a los países que se oponen a Washington de violarlos. Sin embargo, según las organizaciones de derechos humanos, entre ellas el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Estados Unidos es uno de los mayores abusadores de los derechos humanos del mundo.

Estados Unidos, con un historial oscuro en temas de derechos humanos, siempre ha cuestionado los derechos humanos en otros países, como una vía, para evitar responder a su pueblo y a la opinión pública mundial sobre sus actos. En su informe anual, el Departamento de Estado de EEUU, en lugar de referirse a las claras violaciones de los derechos humanos de los ciudadanos estadounidenses, especialmente los de color, se ha dedicado a acusar a los países opositores a las políticas de Washington sobre la situación de los derechos humanos. El Gobierno estadounidense, que se considera el policía del mundo, cree que tiene la potestad de juzgar la situación de los derechos humanos en otros países, mientras que no aborda la situación de los derechos humanos en su territorio.

A pesar de las consignas planteadas por el Gobierno de Estados Unidos sobre la observancia de los derechos humanos y la protección de los derechos y las libertades individuales y sociales, así como los derechos de los ciudadanos en este país, la actitud de Washington sobre diversos temas, como el trato con los indígenas, las minorías y los negros, el estado de los presos y la privacidad, son indicativos de las mentiras de Washington en su postura de defensor de los derechos humanos.

El más reciente caso de violación de los derechos humanos cometido por Estados Unidos es el arresto y el trato inhumano hacia la periodista y presentadora de la cadena Press TV, Marzie Hashemi.

Hashemi, nacida en el estado de Colorado, en EE. UU., con el nombre Melanie Franklin, cursó estudios de periodismo. Fue influenciada por la figura del Imam Jomeini (qué descanse en paz), el líder de la Revolución Islámica de Irán, se convirtió al Islam y emigró a Irán. Ha trabajado durante varios años en la cadena televisiva Press TV y desempeñado un papel activo en la crítica de las políticas agresivas e inhumanas del Gobierno de Estados Unidos. Esta presentadora, de origen estadounidense, viajó a Estados Unidos para reunirse con su hermano enfermo y otros familiares, pero fue arrestada el domingo 13 de enero en el aeropuerto de St. Louis y trasladada a Washington sin ningún cargo.

Hashemi, en una llamada telefónica con un miembro de su familia, informó del maltrato al que es sometida en el centro de detención. Denunció que está siendo tratada como una criminal, y que la obligaron a despojarse del velo islámico (hiyab).

El director del Servicio Exterior de la Organización de Radio y Televisión de Irán (IRIB, por sus siglas en inglés), Peyman Yebeli, denunció el pasado miércoles los maltratos que ha tenido que afrontar Hashemi, particularmente “que se haya obligado a la detenida a quitarse el hiyab”, acto que consideró “una falta de respeto a sus creencias religiosas y un insulto flagrante a todos los musulmanes del mundo”. 

EEUU ha creado problemas a Marzie Hashemi en todos sus  viajes, pero esta vez, ella pudo revelar el comportamiento brutal de la policía estadounidense en un contacto con su familia. Hashemi dijo que los guardias de la prisión le ofrecieron solo pan y carne de cerdo, este último alimento prohibido por su religión, de tal modo que durante su arresto solo ha podido alimentarse con algunas galletas.

El periodista de Press TV Colin Campbell describió como "muy mal" la condición de Marzie Hashemi en el centro de detención. El arresto de Marzieh Hashemi se llevó a cabo aproximadamente un mes después de que Reporteros Sin Fronteras, en su informe anual más reciente, presentaran a Estados Unidos como el sexto país más peligroso del mundo para los comunicadores.

EEUU ha detenido a una periodista y presentadora en su patria, mientras que el Departamento de Estado de este país, en sus redes sociales, considera a la libertad de expresión como uno de los más santos y más importantes libertades declaradas en la Constitución de EEUU y alega que la libertad de expresión goza de suma importancia en ese país norteamericano. 

Con todo, el Gobierno estadounidense se ha aprovechado del viaje de Hashemi a EEUU para detenerla de manera ilegal e incluso ha ido más allá, puesto que la ha mantenido encadenada de pies y manos. Eso es mientras que, a pesar de las presiones de los medios de comunicación y la opinión pública, EEUU se vio obligado a confirmar la detención sin cargo de Hashemi. En este sentido, un tribunal estadounidense confirmó el 18 de enero que Marzie Hashemi está encarcelada en Washington. Según los documentos de esta corte, Hashemi ha sido detenida como “testigo material” de un caso, aunque no se ha especificado en qué contexto. La periodista afroamericana ha comparecido dos veces ante la corte y, según los funcionarios estadounidenses, será puesta en libertad después de que se complemente su testimonio. No obstante, no se ha anunciado ninguna fecha para su liberación.

Por su parte, el director del Servicio Exterior de la Organización de Radio y Televisión de Irán (IRIB, por sus siglas en inglés), Peyman Yebeli, denunció que “la detención de Marzie Hashemi va más allá que una persona y de la cadena de Press TV. Es una guerra política de Washington, en línea con las presiones que ejerce contra la República Islámica de Irán en vísperas del 40.º aniversario de la Revolución Islámica”, consideró.

El alto funcionario iraní destacó que la detención de Hashemi ha puesto de relieve que Irán —contrario a lo que piensa EEUU— tiene “una buena influencia mediática” a nivel mundial, pese a restricciones y un presupuesto limitado en comparación con los gigantes medios internacionales. Agregó que el abusivo trato que ha recibido la presentadora, una ciudadana estadounidense, musulmana y de raza negra, durante la detención, supone “un gran escándalo” para la democracia de Estados Unidos.

El diario estadounidense New York Times, en un informe, subraya que es un acto inusual en procesos judiciales la detención de la presentadora de Press TV como supuesta “testigo material”. De hecho, ella ha sido detenida en el proceso de un caso sobre el que no hay ninguna información ni se han publicado sus investigaciones. Lo extraño es que los funcionarios estadounidenses no confirmaron la detención de Hashemi hasta el día 18 de enero.

La detención y el comportamiento inhumano con Hashemi ha provocado amplias reacciones dentro y fuera de EE.UU. En este sentido, el Consejo de las Relaciones Estadounidense-Islámico anunció que la acción de las autoridades estadounidenses de privar a la presentadora de Press TV de sus derechos religiosos no tiene ninguna justificación. En un comunicado, el Consejo pidió una respuesta al Departamento de Justicia de Estados Unidos y la Policía Federal de EEUU (el FBI) sobre la detención de Hashemi.

La Comisión de los DDHH de Gran Bretaña, en protesta contra la detención ilegal de Hashemi, proyectó con luces algunos lemas como “por qué mantenéis el silencio” sobre el edificio de la cadena británica BBC. Esta entidad islámica, amén de expresar su protesta al Gobierno estadounidense, criticó también el mutismo de los medios de comunicación occidentales, sobre todo de la cadena noticiera BBC y las entidades llamadas pro derechos humanos respecto a la detención de Haashemi y lo consideró contrario a los valores humanos y los principios de la democracia que alega el Occidente.

El arresto, la detención y el comportamiento inhumano con Marzie Hashemi revela claramente la naturaleza del comportamiento anti-derechos humanos del Gobierno estadounidense, sobre todo, en  condiciones que, desde la llegada al poder de Donald Trump, los lemas racistas y antislamicos se anuncian abiertamente y se enfatiza en la negligencia respecto a las normas de DDHH.

De hecho, el maltrato hacia Marzie Hashemi se ha duplicado debido a que es negra, musulmana y que critica las políticas del Gobierno estadounidense. El experto estadounidense Bros Dixon, en una entrevista con Press TV, afirmó que “la libertad de expresión en EEUU es solo un lema que no se cumple, pues los gobiernos de Barack Obama y Trump siempre han molestado a los corresponsales críticos e incluso ha enviado a juicio a algunos de ellos. El Gobierno de Trump sigue la misma línea del gobierno anterior en cuanto al maltrato de los corresponsales críticos”, concluyó. 

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