La Fiscalía nacional de Chile investiga 26 muertes producto de la represión gubernamental contra manifestantes desarmados y de personas civiles, una de las cuales recibió una golpiza por parte de Carabineros en plena vía pública.

03 junio 2018

Treinta días, treinta historias (Tranquilidad del corazón) II

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Un hombre viajaba en burro. Llevaba consigo algunos alimentos para comer y beber. No había pasado este camino antes, por lo que la ruta no le era familiar. Mientras continuaba su viaje, pasó por las ruinas de un pueblo. Los restos indicaban que en esa aldea había vivido gente hace mucho tiempo, y ahora no había quedado nada de sus casas sino solo un cúmulo de piedras. Entre las ruinas, había cadáveres y huesos de sus habitantes. 

El hombre se sorprendió al ver esta escena y pensó: "La gente de esta aldea ha muerto y sus huesos están tirados por todas partes y no se pueden ni identificar". El hombre comenzó a susurrar consigo mismo: Dios, sé que eres poderoso y lo que dices es verdad. Sé que tus promesas son verdaderas. Sé que la Resurrección va a ocurrir y los muertos volverán a la vida, no obstante, Dios, ¿Cómo vas a volver estos huesos podridos y cuerpos muertos a su forma original? El hombre estaba pensando y no sabía que se iba a morir y Dios lo resucitaría después de 100 años.

El hombre retornó a la vida gracias a la voluntad de Dios. En ese momento, el Señor le dijo: ¿Cuánto tiempo has permanecido en este desierto? El hombre que pensaba que no había pasado mucho tiempo en ese lugar respondió de inmediato: "Un día o menos que un día". Dios le dijo: "Has estado aquí cien años, mira a tú comida y bebida, que no han cambiado por orden de Dios. Mira tu burro para que entiendas que estuviste muerto durante 100 años". El hombre miró a su jumento y dijo: "Dios mío, su cuerpo está desmembrado y sus huesos están podridos". El hombre quedaba impresionado con cada evidencia más que antes. Dios también le dijo: mira cómo se recogen sus partes dispersas y reavive el animal. El hombre, tras observar esta escena dijo: "Dios, sé que eres capaz de  hacer todo, ya me siento tranquilo. Ahora que observé tu resurrección con mis ojos, mi corazón se ha relajado.

El hombre se fue a su casa. En el camino, se dio cuenta de que  las calles, los jardines y las casas habían cambiado. Él llegó a casa. Cuando había salido de, tenía 50 años y su esposa estaba embarazada, pero cuando regresó aún tenía 50 años pero su hijo tenía 100. Nadie lo reconoció. 

Este hombre, Uzair, fue uno de los profetas después del profeta Moisés, que observó con sus ojos un ejemplo de la resurrección en este mundo. En la casa de Uzair, estaba una anciana que le conocía. La anciana se dirigió a Uzair y afirmó: Uzair fui un hombre muy respetado y Dios cumplía sus súplicas , y si eres Uzair, reza por mí para que Dios me devuelva la juventud". Uzair le pidió a Dios y, por voluntad divina, la anciana volvió a ser joven y sana.

Queridos amigos, el relato sobre Uzair, el profeta, se menciona en  la aleya 259 de la sura Al bacara (La Vaca) y es un ejemplo de la Resurrección que ha tenido lugar en este mundo. En esta aleya leemos:

O como quien pasó por una ciudad en ruinas. Dijo: «¿Cómo va Allah a devolver la vida a ésta después de muerta?» Allah le hizo morir y quedar así durante cien años. Luego, le resucitó y dijo: «¿Cuánto tiempo has permanecido así?» Dijo: «He permanecido un día o parte de un día». Dijo: «No, que has permanecido así cien años. ¡Mira tu alimento y tu bebida! No se han echado a perder. ¡Mira a tu asno! Para hacer de ti un signo para los hombres. ¡Mira los huesos, cómo los componemos y los cubrimos de carne!». Cuando lo vio claro, dijo: «Ahora sé que Allah es omnipotente».