Musulmanes chilenos rechazan violencia y muertes de ciudadanos, así como contra la destrucción de bienes públicos

23 mayo 2018

Lluvias de bendiciones

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En la aleya 9 de la sura “La Araña”, Dios considera que la condición de entrar al grupo de los creyentes es la fe y las acciones correctas. En esta aleya leemos:

A quienes hayan creído y obrado bien hemos de hacer que entren a formar parte de los justos.

Los creyentes verdaderos son aquellos que tienen un corazón lleno de amor a Dios y siempre recuerdan a su Creador por su grandeza. Ellos, por su fe, se ven como si estuvieran dentro de una torre firme en la que se sienten protegidos. La fe como un escudo, protege a los creyentes de los daños a su espíritu y moral.

Las personas meritorias son sanas y equilibradas desde el punto de vista espiritual y mental. La experiencia ha mostrado que creer en Dios conlleva tranquilidad y seguridad para la humanidad.

El mundo, desde el punto de vista de los creyentes, no es un complejo de elementos ciegos, sino un sistema con objetivo y significado. Las personas que no creen en Dios sufren problemas serios y ese sentimiento negativo deja influencias destructivas en sus pensamientos y comportamientos. Por el contrario, quien tiene fe en Dios, tiene una visión positiva del mundo y esta visión produce alegría y optimismo en tal persona, que está segura de que Dios es la raíz de todas las bondades del mundo, que es un Dios poderoso y misericordioso que, a pesar de su enorme poder, está muy cerca de sus creyentes, oye sus oraciones y escucha sus peticiones. Este sentimiento otorga salud espiritual y mental a los creyentes.

El profesor mártir Motahari, en unas palabras al respecto dijo: “Los creyentes son inmunes a las enfermedades psicológicas por su fe en Dios. Una de las consecuencias de la fe en la vida de las personas es una especial tranquilidad. La fe destruye la preocupación y atrae la seguridad”

Las horas benditas del mes de ramadán son las mejores para el crecimiento de la fe en la vida. Por ello, rogamos a Dios que nos llene de fe verdadera y estable.

Fuente: IRIB