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Sheij Sahurie condena la prohibición de musulmanes de Trump: “las minorías no pueden ser criminalizadas”

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Más allá de todas las formas de politiquería y agenda política, es absolutamente crucial que nosotros, como sociedad pluralista y multicultural, nos demos cuenta que cualquier ataque contra una minoría en particular o de todas las minorías es un ataque a nuestros derechos humanos más básicos: el derecho a ser.

Como miembro de la comunidad musulmana shiíta -una minoría dentro de la comunidad musulmana global- estamos considerando los recientes acontecimientos en los Estados Unidos de América con grandes preocupaciones, especialmente si consideramos que ninguno de los países mencionados en la reciente prohibición cometió actos de terror.

Más inquietante aún ha sido la disposición del Sr. Trump para aislar a los únicos países cuyas poblaciones son de mayoría musulmana shiíta como lo son Irán e Iraq y en cierta medida Yemen.

Históricamente la comunidad musulmana shiíta nunca ha estado vinculada a actos violentos de terrorismo; No se puede decir lo mismo del wahabismo.

Por consiguiente, la llamada prohibición musulmana del Presidente Donald Trump es redundante. Si su intención era, de hecho, proteger a los Estados Unidos de las acciones de los radicales inspirados por el wahabismo, entonces la lógica ordenaría que él hubiera prohibido a países como Arabia Saudí, Qatar e incluso a Turquía.

En su lugar la Casa Blanca optó por apuntar a los países que han sufrido la embestida del terrorismo wahabí, negando a los titulares de visados y refugiados sus derechos, sobre la base de su etnia y su fe.

Tales manifestaciones de odio son consistentes con el fascismo y el nazismo.

El proceso sistemático de deshumanización de todas las minorías a causa de la fe o el orígen étnico es demasiado grave como para que cualquiera de nosotros lo ignore. El silencio nunca puede ser una opción cuando millones de seres humanos están siendo perseguidos y marginados de la sociedad -tal actitud equivaldría a racionalizar la tiranía en su forma más atroz.