Condena mundial por masacre de musulmanes en la India a manos de fundamentalistas hinduístas / Musulmanes chilenos por la opción Apruebo, lanzan red social en apoyo de dicha preferencia de cara al plebiscito de abril de este año en el país

Viaje al Otro Mundo

0 comments

No cabe duda que la vida no se acaba después de la muerte. Al contrario, la vida comienza tras la muerte. Dice nuestro Mawla Imam 'Ali:(as):  "La vida terrenal es como un campo de siembra para el Agirat (Qiamat), donde se obtendrá la recolecta". Este periodo entre la muerte y el Qiamat se llama "Aalamé Barzaj" (el Purgatorio). 

"Cuando, al fin, viene la muerte a uno de ellos, dice: "¡Señor!¡Hazme volver!  Quizás, así, pueda hacer el bien que dejé de hacer" ¡No! No son sino meras palabras. Pero, detrás de ellos, hay una barrera hasta el día que sean resucitados". Sagrado Corán, capítulo 23;  99-100.

El fin de este fascículo es el de sensibilizarnos sobre este difícil periodo que es el Alamé Barzaj, mediante dibujos. "Un pequeño croquis es mejor que un largo discurso", dice Napoleón. 

Nuestra fuente literaria es la del célebre libro del Ayatollah Quchaní Najafí "Guía del viaje en el otro mundo", donde el autor narra las peripecias del viaje por el Barzaj como si lo hubiese vivido. Las imágenes han sido cogidas de Internet de un sitio en inglés de tabligh y cuidadosamente colocadas por nosotros. Dedicamos este resumen :"Sawàb de nuestros Marhoumines parientes, Haji Razahoussen, Haji Dharamsy y Hajyàni Kanize Fatéma, Haji Pirbay, así como a todos Marhoumines Olamà-e-dine wa koullé Marhoumines. G. Radjahoussen".

Traducido del francés por: 'Alia Solé.
Edición 2017: Manuel Arismendi P.  

N.T. al español:

-Dedicatoria traducida literalmente del francés.

-La traducción de Corán:  Julio Cortés, AKZ publications.

Comentario de la traducción al español realizado por M.Reza Shobeyri:

Este es un resumen muy escueto del libro original Siahat-e Gharb (Viaje a Occidente),  del autor iraní  Ayatollah  Najafi  Ghuchani, donde  Occidente se refiere al mundo del Más Allá,  en contraposición de su otra obra titulada,  Siahat-e Shargh (Viaje a Oriente),  una autobiografía también bastante atractiva. 

Ayatollah  Najafi  Ghuchani falleció en 1945 a los 68 años dejando varias obras sobre temas islámicos.

En el presente libro el autor, basándose en el Corán y hadices, describe un viaje imaginario al mundo del Barzaj (transición) en el que el protagonista es él mismo, lo que ha llevado a algunas personas a la confusión de creer que el libro es obra de un muerto vuelto a la vida. Sus dos compañeros en este viaje, Hadi (Guía) y Abolhawl (Padre del Terror) son la personificación de sus buenas y malas acciones durante la vida en este mundo. 

Siahat-e Gharb fue publicado en el año 1970  en Mashhad (posiblemente la 1º edición);  y en los últimos años se ha reeditado varias veces.


Cuando fallecí, me levanté desembarazado de mi enfermedad y totalmente en forma. Vi a mis parientes y familiares lamentarse junto a mi cuerpo. Me sentía apenado por su llanto y les decía que estaba curado y no muerto, pero nadie me escuchaba.  


Mi cuerpo fue lavado y recubierto de ungüento. Seguí la procesión funeraria en la cual vi muchos animales salvajes que me asustaban, pero los demás no se daban cuenta de nada.


Mi cuerpo fue introducido en la tumba, la cabeza primero. Justo en ese momento emergieron muchos animales y comenzaron a atacar mi cuerpo. El miedo que sentía no tenía límites, pero los demás no veían aparentemente nada de todo esto. Mis gritos pidiendo auxilio encontraron oídos sordos.  


Súbitamente, entró gente en la tumba y echaron a los animales. Les di las gracias. Me dijeron que eran mis "buenas acciones", mientras que las bestias eran "mis malas acciones".


La tumba se cerró sobre mi cadáver y todos mis amigos y parientes me dejaron  solo.  Estaba asustado y  estupefacto. De súbito la tumba tembló y se resquebrajó por un lado. 


Dos ángeles enormes, con rostros de espanto, entraron.  Salía fuego por sus bocas y narices. Tenían en la mano un bastón de hierro candente, al rojo. De súbito con una voz ensordecedora, me preguntaron: "Quién es tu Dios?" Aterrorizado en extremo, no podía pronunciar palabra alguna e imploraba a Allah que me ayudase y buscaba la intercesión de Imam 'Ali (a.s.), sabiendo que Él siempre ayuda en las peores dificultades.


Mi silencio los puso furiosos y me repitieron la pregunta. Me contuve y respondí recitando los versículos 22 y 23 del Surat Hashr. Después me preguntaron: "¿Quién es tu Profeta?"  "¿Cuál es tu Libro, tu Quibla, tus Imames?"; Mis respuestas parecieron complacerles...


Luego me preguntaron: "¿Cuál es la fuente de tus respuestas? Todavía estaba confuso. ¿Acaso los argumentos que había aprendido en el mundo material,  sombrío e ignorante, se debilitaban en este lugar iluminado e instruido? Volví a solicitar la ayuda de Allah y la intercesión  de Imam 'Ali (a.s.). De súbito la respuesta me fue revelada y guiada por Allah. Después dijeron:  "Bien, duerme como un recién casado", y se fueron. Sentí como el miedo desaparecía y me dormí tranquilo. 


Cuando me desperté, me encontraba en una habitación placentera en compañía de un elegante joven. Después de habernos saludado con respeto, me dijo llamarse "Hadi (Guía)"  "Yo te he ayudado en tu última respuesta. Si hubieses respondido mal, tu tumba se hubiese llenado del fuego del infierno." 


Le pregunté: "Dime, ¿Cómo  es que me conoces sin haberme visto antes?  Respondió: "Soy la relación de afecto y amistad que tenías por Imam 'Ali (a.s.) y por los Ahlul Bayt del Santo Profeta (saww). Siempre he estado contigo, pero tu no has sentido nunca mi presencia, ya que en el mundo material tu vista no te permitía percibirme". Después de algunas discusiones, se marchó. Seguidamente me dormí. 


Al despertarme, vi a dos hombres sentados uno a cada lado, uno con aspecto noble y el otro más feo. No cesaban de oler mi cuerpo de la cabeza a los pies, murmuraban, y después llenaban unas cajas que sellaban. Comprendí que mis actos iban a ser juzgados y registrados. Cuando terminaron su trabajo, anudaron con un cordel unas hojas de papel alrededor de mi cuello y guardaron las cajas junto a mi cabeza.  


Después me metieron en una caja de hierro que se estrechaba mediante una manivela rotativa. Estaba aterrorizado, no podía respirar. Oía como mis huesos crujían y rezumar aceite de mi cuerpo que ellos limpiaban. Me desmayé y perdí el conocimiento. 

Cuando recobré el conocimiento, tenía mi cabeza sobre las rodillas de Hadi. Comencé a llorar en voz baja, me consoló  y me dijo: "Todo el mundo tiene que hacer frente a esto en el estado inicial de su tumba. Se debe a los actos pasados de cada uno". Después de haberme reconfortado, se fue. Mi cuerpo parecía haber purgado todas las impurezas y se había vuelto puro y limpio. Comprendí que la presión en efecto era un acto de  castigo, de manera que si un hombre posee malas cualidades sus impurezas deben ser eliminadas, mediante presión,  como el aceite negro que ví.


El jueves por la noche, visité mi casa bajo forma de paloma. Vi a mi familia y a mis amigos recitar el Corán, escuchar los majalis, y además, comer buenos platos. Me entristecí al ver que todo esto se hacía como una tradición. Ningún pobre ni mendigo había sido invitado. Tales alimentos no eran de ninguna utilidad para mi. 


Cuando volví a la tumba, vi a Hadi con un plato de manzanas bien maduras y dulces. "¿De dónde vienen?" le pregunté. "Alguien ha recitado sinceramente un Surat  al-Fatiha sobre tu tumba y Allah te ha recompensado", respondió. Seguidamente me informó de otra buena noticia. "El hijo del Imam cuya tumba visitaste y el sabio religioso en el cual pensabas en tus oraciones nocturnas vendrán a visitarte".


De pronto, los invitados llegaron, los más distinguidos de entre ellos era Hazrat Abbas (as) y Hazrat 'Ali Akbar (as). Sus rostros majestuosos estaban iluminados y vestían traje de guerra, casco, escudo, espada, etc. como si estuviesen preparados para una batalla. Hazrat Abbas (as) me habló: "Su afección por mi padre Imam 'Ali (as) le ha salvado. Está usted perdonado y absuelto". Después de algunas conversaciones los invitados se marcharon. 


Era tiempo de seguir y tomando el saco de mis buenas acciones. Comencé a andar por un largo camino que Hadi me mostró.  Después de andar un tramo, comencé a sentir un poco de cansancio y sed.


Al instante, una fea persona  "Abulhawal" vino a mi encuentro. Me dijo: "Me llaman "Ignorancia". Mi título es "Capricho". Mi nombre de familia es "Abulhawal" (Padre del juego y de la pérdida de tiempo) Mi meta es crear necedades, desviar a la gente y extraviarlos". 


Me tentó para coger un atajo y dejar el camino principal. Esto me puso en dificultades; el atajo estaba lleno de fosos, de espinas con muchas serpientes y escorpiones. Un calor insoportable me dejó sediento, pero mi compañero parecía regocijarse de mis dificultades. 


En una tierra al descubierto, vimos unas sandias, él las comió con delicia y me ofreció. "Es la propiedad de alguien y no está bien que se coman sin su permiso". Pero me tentó diciéndome: "no seas piadoso", el Corán dice: "Aquel que está necesitado, sin deseo y sin exceso... "  "Caí en la trampa y comí la fruta". Para mi horror, era tan amarga que me hirió tanto la boca como la garganta. "Sandias de satánas y de la ignorancia", pensé.  


De pronto fuimos atacados por el perro y el guarda de la propiedad. Me mordió con fiereza por haber entrado en la propiedad sin permiso. Después volví al buen camino. Yo estaba, verdaderamente, en un estado deplorable.  Abulhawal que se había escapado del ataque del perro, se reía y se regocijaba al verme llorar e implorar la ayuda de Hadi. "Los granos de la malicia fueron plantados por ti mismo sobre la tierra", gritaba.


Después de cierto tiempo, llegué a una villa luminosa y bien aireada. Pregunté al guarda cómo podía desembarazarme de Abulhawal. Me respondió: "Abulhawal te seguirá como tu sombra, pero no puede entrar en esta villa luminosa". "Mañana en cuanto te vayas, te seguirá de nuevo". 


Pasé la noche en ese lugar. Se estaba bien y encontré viejas amistades. Lo pasamos bien con gente adorable, con buena comida y buen servicio. Dimos las gracias a Allah swt por habernos recompensado tan abundantemente por algunas buenas acciones realizadas en la tierra. 
Al día siguiente, partí. En un cruce, vi de manera consternada  a Abulhawal que se acercaba como una humareda negra. El oficial de la guardia dijo: "Abulhawal es la réplica de tu mal trato como la injusticia, la vanidad, la arrogancia, la envidia, la cólera, etc. Si tú no te separaste de esto en la tierra, ¿Cómo pretendes desembarazarte de esto ahora?" 


Continué con Abulhawal a mi lado. Llegamos rápidamente a  una montaña, que tenía un gran foso por un lado. Abulhawal me tentó a escalarla. Acepté y sorprendentemente, resultó ser tremendamente difícil y peligrosa. Después de varios intentos, me resbalé y caí herido, casi me caigo en el barranco. Abulhawal se reía y dijo:  "Aquel que es arrogante en este mundo, Allah swt le castigará y aquel que pretende estar por encima de los demás, Allah le hará tocar con su nariz el polvo. Todo esto lo habéis leído en el Santo Corán, pero nunca habéis obrado en consecuencia." 


Al instante, llegué a un jardín en el que había un estanque, al rededor del cual estaba sentada gente comiendo fruta. Me saludaron y me invitaron: "Nosotros estábamos en  estado de ayuno en el momento de nuestra muerte, como tú has ofrecido comida a los ayunantes, puedes comer de esta fruta". "En cuanto al arma de defensa contra Abulhawal, solamente es el control del ego que tú hayas aumentado durante tu vida contra los deseos." 


La parte siguiente del viaje era más fácil. Había árboles cargados de fruta a ambos lados del camino, y un río fluía a todo lo largo. Era como si se percibiese la belleza divina.  

Llegué al siguiente lugar de descanso sin esfuerzo. Un palacio con ladrillos de plata y oro me estaba reservado para mi descanso. Dos elegantes sirvientes y de estatura alta se ocuparon de mi para cualquier cosa que necesitase. 


Por la noche, el palacio se iluminó. Comprendí una vez más que esa luz emanaba del árbol de Mohammad (saw)  y de su Santa Familia, y esta villa era para los que habían tenido afecto por ellos.  Di gracias a Allah (swt)  por su Gracia y Bendición, y a Mohammad (saw) y a su Familia por habernos guiado por el camino recto.      


Por la mañana, continué con la  siguiente etapa. El camino era fácil y placentero con árboles  exuberantes, un río fresco y una brisa reconfortante. 


Une vez fuera de la villa, el camino se tornó rocoso y pequeño.  De repente apareció Abulhawal  junto a mi y me tentó para tomar un atajo, pero esta vez permanecí firme en el mismo camino, sin confiar en él, habiendo ya sufrido de antemano por culpa de sus consejos. Como dice el Imam 'Ali (as) "Hacer de nuevo aquello que ya hemos probado (experimentado) y fracasar, es pura estupidez"


Pasado un momento volvimos a retomar el buen camino y llegamos rápidamente al siguiente lugar de descanso. Hadi me recibió a la entrada. Nos saludamos y nos abrazamos. Dijo: "No creas que te has desembarazado de Abulhawal.  Posee poderosas  armas de engaño  y solo puedo prevenirte contra las desgracias que él crea. Por lo tanto, se muy prudente para que no caigas ahora en su juego. Como hoy es viernes, ve a visitar a tu familia y mira si han hecho algunas buenas acciones por ti. 
Volví a visitar mi casa. Lo que vi me entristeció. Mi familia se encontraba en dificultades sin que nadie se ocupase de ellos. Imploré: "Oh el más Misericordioso, ten piedad de mi familia y de mi mismo, porque Tú eres el Señor de todos". Me di cuenta que mi familia rezaba por mi y lloraba por el buen tiempo pasado mientras yo vivía.



Cuando regresé, encontré un hermoso caballo junto a Hadi. "Tu familia ha rezado por ti y las bendiciones de Allah te han llegado bajo esta forma. Necesitarás este caballo para tu próximo viaje", dijo. "Además, las plegarias por tu familia han sido aceptadas, y vivirán de ahora en adelante holgada y confortablemente.  


Retorné a mi habitación y fui agradablemente sorprendido al encontrar a una bella joven. Sus ojos brillaban y su rostro luminoso parecía alumbrar la habitación. "Esta joven te es ofrecida como esposa y especialmente enviada aquí para esta noche del Vallé de la Paz", nos anunció Hadi y se marchó. 


A la mañana siguiente, provisto de un látigo y una espada, monté a caballo y partí. El camino era arenoso y resbaladizo. Vi unas criaturas que parecían monos, pero que en realidad eran seres humanos ya que no tenían ni cola ni pelo y andaban a dos patas. Pus y sangre emanaban de sus partes íntimas, las cuales eran muy hediondas. Este valle es el de la lascividad y del deseo", me dijo Hadi.  "Esta gente eran unos adúlteros. Presta atención de no desviarte del camino recto, si no, estarás perdido".


Más lejos, vi gente que parecían animales colgados por un clavo del pecho y sus partes íntimas también estaban clavadas. Algunos eran latigados y  aullaban de dolor. Hadi me informó que esta gente tenían el hábito de practicar placeres sexuales prohibidos (haram).


De repente Abulhawal apareció e intentó apartarme para tomar un camino adyacente. Seguí con resolución los consejos de Hadi y me aferré al camino recto, ya que la salvación se encontraba en el camino recto.    


Sobre mi montura, soporté temblores de tierra, ráfagas de viento y la rudeza climática. Se desencadenó una tempestad de piedras. A mi alrededor vi gente, que habiendo seguido los consejos de su Abulhawal, se ahogaban en el lodo o eran aplastados por las piedras. "¡Esta gente eran homosexuales!", me gritó Hadi. "Alejémonos rápidamente de aquí, si no te arriesgas a que  te alcance  el mismo castigo". 


De pronto el maldito Abulhawal, apareció. Mi caballo se asustó al verlo y me tiró al suelo. Fui seriamente herido.  Hadi vino y me ayudó a montar. Me quejé amargamente: "Cuando te vas, Abulhawal aparece para inflingirme desgracias", me replicó: "No, yo me alejo siempre que Abulhawal llega, pero esto ocurre a causa de tus malas acciones en la tierra". 


Ante nosotros se encontraba la tierra del Deseo. Allí vi gente que tenían la costumbre de comer en demasía. Aquellos que comían más de lo necesario del alimento obtenido de manera lícita, tenían caras de burros y vacas. Aquellos que comían del alimento obtenido ilícitamente. Tenían cara de cerdos y osos, con grandes vientres y piernas muy delgadas. Eran severamente castigados, parecía como si sus vientres estuviesen llenos de fuego.


Seguimos rápidamente y pronto llegamos a un lugar de descanso en una región desierta y estéril. Otros viajeros se encontraban también allí, comiendo sus provisiones. Como me dolía todo el cuerpo, Hadi me puso un ungüento que instantáneamente me quitó el dolor. "Hadi, ¿Qué es este medicamento?, le pregunté. Son las plegarias de agradecimiento que tu acostumbrabas a hacer cuando recibías un regalo". 


Al día siguiente, Hadi me previno que iba ahora a constatar el castigo de los pecados de la lengua y me aconsejó acopiar agua y tomar un escudo. "Tus ayunos en la tierra son el escudo que te protegerá del fuego del infierno". Por el camino, vimos distintos animales pelearse desalmadamente entre ellos, algunos comiendo cadáveres. Tenían una sed extrema y les salían llamas de la boca y orejas. Son los maldicientes  y los que los escuchaban, los mentirosos, los buscadores de faltas y aquellos que se reían y burlaban de los creyentes. 


Seguidamente llegamos a un jardín de árboles frutales. De pronto me di cuenta que empezaban a arder. ¿Qué ocurre aquí?, pregunté. Es el jardín creado por los creyentes gracias a sus alabanzas y recuerdo de Allah. Pero cuando estos creyentes mienten o cometen maledicencia o insultos, este jardín arde en llamas. El resultado de sus pecados hace que la recompensa de sus buenas acciones se pierda. 


El viernes por la tarde, volví a mi casa en forma de pájaro. Mis hijos estaban sentados bajo el árbol en el que yo estaba posado. "Nuestro padre plantó este árbol frutal y ahora nosotros tenemos fruta. Que Allah lo bendiga".  Cuando uno de ellos  recordó este hecho, seguidamente recitaron el capítulo Dujany el Dahr, del sagrado Corán. Sus oraciones me alegraron y oré también por ellos, después regresé a mi morada. 


Cuando regresé, mi caballo estaba presto. Hadi me ofreció dos regalos. Uno era de parte de  Hazrat Fatima Zahra (as) y el otro de Hazrat 'Ali (as), ya que los dos Surats hacían referencia ellos. "En el momento necesario los regalos se abrirán por sí mismos", me dijo Hadi. 


Al momento, llegamos a la tierra de los arrasadores y avaros. Allí vimos gente cuyas caras se parecían a las de los perros y que se peleaban entre ellos. Algunos comían cadáveres y salía fuego de sus partes posteriores. Hadi me informó, "Esta gente se corrompía, o se desviaban, o robaban los bienes de los huérfanos".  


Después entramos en la tierra de los Celos. Vi unos robots como Gigantes aproximársenos. De nuevo Abulhawal apareció. Mi caballo se asustó y huyó al verlo, tirándome al suelo. Abulhawal se rio a carcajadas, "Oh, idiota, nómbrame un sabio que no sea celoso. No lograrás salir de esta trampa que te he puesto".

           
Estaba furioso y comencé a pelearme contra él, pero era más fuerte y me sobrepasaba. Pedí ayuda: "Ya Ali Madad !"


Inmediatamente, la criatura robot se volvió en retirada. Abulhawal también intentó huir, pero quedó atrapado bajo los cilindros de un rodillo compresor gigante. Fue mi último encuentro con él.


Una vez de pie, Hadi y yo, nos marchamos rápidamente. "Hadi, parece que Abulhawal está muerto", dije. "No", respondió Hadi. "Abulhawal no muere jamás, pero no se te aproximará mientras que estemos lejos del Valle de Barhoot".  A lo lejos, otra gente es castigada por su soberbia y arrogancia, pero como tú no tenías ese vicio en la tierra no tienes de qué preocuparte.


Me sentía feliz al avanzar con la fresca brisa, las montañas, la vegetación y  las cascadas. Es la ciudad de 'Huma', me dijo Hadi. Es el Valle de la Rectitud y la Tierra Sagrada te detendrás aquí durante unos días.


Algunos sirvientes aparecieron y Hadi me ordenó que fuese con ellos. Ve a tu tienda con ellos. "Allí encontrarás amigos".


Entrando, una bella joven me saludó. Me instalé y un elegante sirviente nos atendió. Ella discutió sobre varios asuntos religiosos. La profundidad de sus conocimientos me impresionaron. "He sido educada en la ciudad de Medina y criada por Hazrat Fatima (as) que, como su padre, ella misma era una ciudad de sabiduría y pureza", me dijo ella.


Después nos paseamos por el bosques cuando quería aproximarme a un árbol, las ramas cargadas de fruta se inclinaban hacia mi, los frutos eran dulces y frescos, y no menguaban aunque siguiese comiendo. Voces melodiosas emanaban  de los árboles para invitarme a comer aquello que me gustaba.


De vuelta a la tienda, Hadi me saludó, presto para seguir el viaje. Al poco tiempo nos aproximamos a una colina cubierta de nubes negras de las que emanaban relámpagos. Oíamos la tormenta a lo lejos. Los angeles exclamaron: "No hay más fuerza ni poder que el de Allah (swt)"  (La hawlà walà quwatà illah billàhi")


Bajamos por la colina y miramos hacia abajo. "Es el Valle de Warhut" dijeron los ángeles. "Y los relámpagos que parecen flechas, lanzas y espadas son de hecho la maldición que los creyentes han enviado a los enemigos de Ahl al-Bayt  y que llegan a su objetivo". Vimos esas flechas brillantes pasar a través de mucha gente en el valle y no podían escaparse. Gemían y sus voces parecían aullidos de perros. Todos maldijimos a los enemigos de Ahl al-Bayt. Lo que multiplicó por diez la frecuencia de los relámpagos.